
Agradezco, Dios mío, este maravilloso año transcurrido.
Mis hijos crecen, sonríen, viven con intensidad.
Amo sus almas musicales, sus corazones basquetbolistas.
Ella, Olianna, hace palpitar mi corazón intensamente
Mi alma soñadora se embriaga de felicidad.
La Cordillera en mi memoria ha quedado
Sonrío satisfecho… Ha nacido un “Amor Cardinal”.
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