Pálido resplandor humedece la tarde
Un sol ausente que duerme al crepúsculo
Y la dulce noche amanece contenta
Al saberse cómplice de las estrellas taciturnas
Anhelos acechan los sueños perdidos
Buscando senderos de regreso a sus dueños
Penas que bailan junto a las alegrías
De quimeras que luchan junto a las sombras tardías
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